Beneficios de la leche materna

La lactancia es una excelente opción para alimentar a los recién nacidos; si amamantas a tu hijo, ten la seguridad de que le ofreces un alimento con cualidades únicas. Si por el contrario, decides alimentarlo con fórmula, esto no necesariamente significa que el amor por tu bebé sea menor al de una madre que amamanta.

El período de lactancia les aporta múltiples beneficios a tu bebé y a ti, pues los componentes de tu leche materna ayudan al óptimo crecimiento y desarrollo de tu hijo y previenen que padezcas muchas enfermedades que pueden ser mortales, dándote la oportunidad y el privilegio de verlo crecer sano.

La leche materna está compuesta de muchos elementos, los principales son agua, grasa, vitaminas (A, C, D, E y K), minerales (cloruro de sodio, calcio, fósforo y magnesio), hidratos de carbono, antígenos y proteínas (caseína y lactoalbúmina), entre otros.

Todos estos componentes ayudan, entre otros muchos beneficios, a que tu hijo siempre esté hidratado aunque haga calor; al desarrollo óptimo de sus membranas cerebrales, células nerviosas, flora intestinal, ojos, dientes, glándula tiroides, paladar y líneas faciales; así como de su inteligencia y capacidad de aprendizaje.

Asimismo, la leche materna protege a tu pequeño contra posibles infecciones –meningitis bacteriana, diarrea, otitis media, infecciones respiratorias o urinarias, entre otros padecimientos-, alergias, enfermedades coronarias, incluso cáncer, entre otras enfermedades serias.

Otros padecimientos que es menos probable que todo bebé amamantado padezca en el futuro son obesidad y sobrepeso, cólicos, asma, colesterol alto, diabetes tipo 1 y 2, esclerosis múltiple, caries y muerte súbita del lactante.

Además, estudios clínicos demuestran que los bebés amamantados reciben menos antibióticos durante su primer año de vida que los menores no amamantados.

Tu pequeño no es el único beneficiado con la lactancia. Amamantar a tu hijo ayuda a la contracción y regresión de tu matriz después del parto, tendrás menos probabilidad de presentar hemorragias e infecciones y, en un futuro, serás menos propensa a padecer osteoporosis, cáncer de seno, matriz o de ovarios, entre otros cuadros graves. Asimismo, amamantar a tu pequeño te ayuda a recuperar más rápido el peso que tenías antes de embarazarte y a retrasar el inicio de tus menstruaciones.

Por si fuera poco, darle leche materna a tu bebito ayuda a la economía en tu hogar, pues no hay que gastar en suplementos lácteos, esterilizadores, biberones, ni en agua para lavar o energía para esterilizar estos últimos. Tu familia puede aprovechar el dinero para solventar otras necesidades. ¡Un bebé genera muchos gastos, todo ahorro es recomendable!

Adicionalmente, al amamantar a tu bebito tienes más tiempo para ti pues tu leche materna está lista en todo momento, estés en tu casa o fuera de ella.

Como puedes notar, amamantar a tu pequeño le aporta los nutrientes necesarios para que crezca sano y te aleja de presentar enfermedades que pueden ser mortales. Disfruta a tu bebé, disfruta la lactancia, hazlo por la salud de ambos y estrecha amamantando a tu hijo ese lazo afectivo tan especial que los une.