La nutrición en el embarazo

¿Sabías que hay investigaciones que demuestran la relación entre la alimentación de la mujer embarazada y la salud del bebé?

Uno de los aspectos fundamentales de salud en el embarazo es la nutrición de la mamá. Con frecuencia recibes consejos por parte de familiares y amigas sobre qué y cómo debe ser tu alimentación. Además influyen algunas creencias como; “debes aumentar mucho de peso o comer por dos para nutrir bien tu bebé” o por el contrario, ponerte a dieta para evitar las complicaciones debidas al peso y no “perder tanto la figura”. Todo esto hace que se pierda de vista el objetivo central de la nutrición durante el embarazo, que es ofrecer tanto a la mamá como al bebé  los nutrientes que se necesitan, en cantidad y calidad.

Estudios recientes han demostrado el impacto que la nutrición puede tener no sólo en el presente embarazo, sino en la salud de ese niño al ser adulto y posiblemente en las futuras generaciones. La nutrición, el ejercicio, la herencia y el medio ambiente son los factores que con mayor frecuencia tienen un impacto en el desarrollo y la salud de tu bebé durante el embarazo y cuando sea adulto.

Son pocas las mamás que están enteradas que la nutrición durante el embarazo puede afectar en forma permanente la salud de su hijo, así como predisponer a nacimientos prematuros o inclusive estar relacionada a alteraciones neurológicas en el bebé.

Este nuevo concepto se ha denominado Programación Fetal y explica el origen en la vida fetal de algunas enfermedades que se presentan en la vida adulta.

Cuando nos sentamos a la mesa frente a nuestra comida preferida, por lo general pensamos que lo que comemos hoy tendrá solamente efectos, buenos o malos, de inmediato en nuestra salud y la del bebé, y que no tiene mucha importancia si comemos un poco de más o no muy saludable, al fin y al cabo de todas maneras aumentaremos de peso en el embarazo. Sin embargo, la alimentación sana es un proceso continuo que implica el uso de los nutrientes depositados en el cuerpo el consumo y reposición de los mismos.

Durante el embarazo sobre todo en las primeras semanas se utilizan muchos de los depósitos que se encuentran en el cuerpo de la mamá. Por lo general una mujer sana y bien alimentada tiene suficientes elementos nutricionales en reserva como para satisfacer las necesidades del bebé sin modificar la alimentación en las primeras semanas. Pero si estas “reservas” de elementos esenciales no son adecuadas y no se tiene una alimentación sana, para cuando nos enteramos del embarazo (semana 4 a 5), la mayoría del período de formación del bebé cursará sin los nutrientes adecuados.

La falta de algunos elementos nutricionales como el ácido fólico o deficiencias serias de ciertas vitaminas, son un factor de riesgo para alteraciones en la formación del bebé. Por ejemplo la falta de ácido fólico en niveles adecuados está asociada con alteraciones en el desarrollo del sistema nervioso central y la columna vertebral.

La falta de niveles adecuados de Zinc, Selenio, Cobre y Calcio entre otros elementos también se ha asociado con alteraciones en la formación del bebé. Inclusive el hierro cuya falta produce anemia, en casos severos parece existir una relación con el desarrollo del bebé.

Una nutrición adecuada tiene un efecto positivo sobre el desarrollo del bebé. Investigaciones recientes demuestran la posibilidad de que situaciones de mala alimentación durante las primeras semanas del embarazo puedan tener un efecto permanente sobre la salud del bebé en el resto del embarazo e inclusive cuando sea adulto.

Esto se ha demostrado en muchos estudios que concluyen que una nutrición inadecuada al inicio del embarazo y sobre todo si el problema continúa en el resto del embarazo, puede estar asociada a un retraso del crecimiento del bebé y otras complicaciones.

No todo lo que se come se puede comer.

Los cambios en nuestro sistema de defensa durante el embarazo aumentan el riesgo a infecciones de diferentes tipos. Muchas de estas infecciones virales o bacterianas inician por contagios en los alimentos. Si evitamos comer en lugares poco saludables, evitar los alimentos crudos o poco cocidos de cualquier origen, los quesos y leches sin pasteurizar y el consumo de agua no purificada disminuye el riesgo de infecciones que puedan afectar a la madre, al bebé o ambos.

No existe una dieta especial para el embarazo.

No existe una dieta especial que podemos seguir en todos los casos. Cada embarazo y cada mujer son diferentes porque las diferencias en el estado nutricional antes del embarazo, hábitos alimenticios, nivel de actividad física y la presencia o no de medicamentos o ciertas enfermedades pueden modificar de manera importante los requerimientos nutricionales en cada caso.

Comer para tu bebé en lugar de comer para satisfacer el apetito.

Hay que pensar antes de elegir que comer, hay que pensar en que le daríamos a nuestro bebé si fuese un niño pequeño. ¿Una pizza o una hamburguesa doble? ¿O un plato con verduras, frutas y carne? A final de cuentas nosotros estamos eligiendo los alimentos para nuestro bebé. Desarrolla desde ahora hábitos y para mantenerlos durante cada comida, piensa en tu bebé antes de ingerir los alimentos.

La mejor fuente de vitaminas es la alimentación.

Aunque en algunos casos se puede requerir dosis extras de vitaminas, una alimentación sana y regular debe de proporcionar los nutrientes necesarios para la madre y el bebé.

En la mayoría de los casos el médico recomienda un suplemento vitamínico, pero hay que tener cuidado de no tomar por nuestra cuenta y sin control del médico dosis elevadas de vitaminas, como las que se encuentran en bebidas energéticas o suplementos alimenticios, que además contienen dosis altas de cafeína. El consumir más del 100% de los requerimientos diarios llevando una alimentación sin los nutrientes adecuados y con cantidades excedentes de azúcares y grasas no beneficia en nada a tu bebé y en algunos casos puede tener un efecto negativo en su salud.

No lo olvides, la nutrición en el embarazo tiene un impacto permanente en el bebé.
Los estudios en animales presentan evidencia sorprendente sobre el efecto de la nutrición materna en el bebé y en la siguiente generación. Aunque no se han realizado y por razones obvias no se pueden realizar estos estudios en humanos, la restricción de nutrientes en diferentes animales durante el embarazo ha demostrado que por ejemplo los animales nacidos de madres con restricciones nutricionales presentan disminución del tamaño de diferentes órganos y un aumento del riesgo para ciertas enfermedades en su vida adulta por ese motivo.

En algunos casos la disminución del tamaño corporal y del tamaño de diferentes órganos puede tener un efecto en las siguientes generaciones. Es decir el bebé sometido a una restricción nutricional puede tener mayor riesgo a ciertas enfermedades en la vida adulta por una disminución en la cantidad de células en diferentes órganos y a su vez transmitir esta disminución del tamaño de los órganos a futuras generaciones. Aunque estos cambios se presentan solamente cuando la nutrición materna es seriamente insuficiente, no hay manera de evaluar el impacto de deficiencias menores o parciales de nutrientes como vitaminas, proteínas o minerales.

En otras palabras si quieres cuidar la salud de tus hijos, inicia cuidando la nutrición de tu bebé desde antes de embarazarte. Piensa que una alimentación balanceada y en cantidades adecuadas tiene un efecto en la salud del bebé no sólo en el corto plazo, sino durante toda su vida.