Depresión postparto

El nacimiento representa un evento que debe de llenar de felicidad a la madre, ¿verdad? Pues entonces ¿cómo podemos explicar que más del 80% de las mamás reportan haber tenido cambios emocionales depresivos los primeros días después de la llegada de su bebé?

Los cambios emocionales depresivos son conocidos bajo diferentes nombres en diversas culturas y habitualmente se manifiestan como repentinas alteraciones sin explicación en el estado de ánimo, se pasa de la alegría a la tristeza y viceversa, se presenta fatiga y llanto sin motivo. Estos cambios son habitualmente leves, no requieren de ningún tratamiento, no afectan las actividades normales de la madre y aumentan poco a poco hasta presentarse de manera más intensa al quinto día después del nacimiento para disminuir paulatinamente y desaparecer una a dos semanas después en la gran mayoría de los casos.

Ahora se conoce que la depresión aunque se puede ver influida por aspectos emotivos, tiene su origen en cambios en el funcionamiento químico del cerebro. Existe una clara relación entre el funcionamiento y niveles de ciertos químicos encargados de transmitir los mensajes de una a otra neurona llamados neurotransmisores y los síntomas de depresión, entre menor nivel o funcionamiento de los neurotransmisores, mayor manifestación de los síntomas de depresión.

También se conoce que los cambios hormonales normales en el embarazo o en la menopausia pueden modificar el funcionamiento de los neurotransmisores, y la falta de sueño o tensión emocional por cualquier motivo pueden ser factores que disparen una depresión. Todos estos factores como cambios hormonales, falta de sueño, tensión emocional etc., están presentes en el periodo posparto.

Aunque unas mujeres pueden ser mas susceptibles que otras dependiendo de los factores familiares, personales o del funcionamiento de los neurotransimores, se estima que hay un porcentaje significativo (entre un 15 y 20%) que pueden presentar no solo los cambios leves del estado de ánimo sino episodios depresivos más serios, manifestar falta de ánimo, llanto inexplicable, falta de interés por el bebé, insomnio, sensación de no poder con el rol de madre, pesimismo importante y dificultad para socializar con los demás. En estos casos se debe sospechar una depresión posparto , especialmente cuando existen factores de riesgo como los que describiremos mas adelante.

Cuando estos síntomas están presentes, antes de definir que se trata de una depresión posparto , se requiere investigar si existe un Hipotiroidismo Posparto, pues tanto el Hipotiroidismo Posparto como la depresión posparto son más frecuentes de lo que pensamos y los síntomas iniciales son iguales. Un examen del funcionamiento tiroideo está indicado sin importar si existen antecedentes o no de alteraciones en la función tiroidea pues es la única manera de diferenciar un problema del otro.

En un porcentaje bajo de las mujeres (menos del 1%) la depresión puede ser tan severa que presenten datos de psicosis como alucinaciones, pensamientos suicidas u homicidas o una falta de contacto con la realidad que afecta las actividades normales de la madre y la pone en peligro a ella y a su bebé.

Los primeros síntomas habitualmente inician en la primera semana después del nacimiento del bebé y para considerarla como depresión posparto deben de existir síntomas claros en las primeras 4 semanas, porque cuando los primeros síntomas aparecen después de este tiempo se considera que la depresión no tiene relación con el parto o el embarazo y el tratamiento es diferente.

Con el manejo adecuado la mayoría de los casos se controlan en unas cuantas semanas, sin embargo en mujeres susceptibles a depresión se han encontrado casos que todavía presentan episodios depresivos hasta dos años después del nacimiento.

Poco puede hacer la mujer embarazada o el médico para cambiar el funcionamiento de los neurotransmisores o los cambios hormonales en el embarazo o el puerperio inmediato. Pero en los últimos años se han realizado diferentes estudios para determinar si hay otros factores de riesgo relacionados con la depresión posparto que ayuden a determinar las mujeres con mayor predisposición a presentarla. Aunque la evidencia todavía es limitada parece haber una clara relación entre ciertos factores y la posibilidad de presentar depresión posparto.

La primera es las alteraciones en el ciclo del sueño y la falta de sueño. Los resultados de estudios demuestran que la cantidad de tiempo que una madre permanece despierta durante la noche puede determinar o no si la madre presentará un estado de ánimo negativo. De igual manera si el trabajo de parto ocurre durante la noche o durante los últimos meses del embarazo se presentaron alteraciones en el patrón de sueño se ha asociado también a una mayor probabilidad de presentar un estado de animo negativo después del parto. Y en el período posparto la falta de sueño asociada al cuidado del recién nacido también puede ser un factor que dispare o agrave los episodios de depresión posparto y se ha demostrado mejoría en los síntomas cuando se va restableciendo o se crea un parámetro de sueño en el bebé que permite a la madre dormir de manera más estable.

Otro factor claramente asociado a un mayor riesgo es cuando la madre padece de antecedentes de depresión antes o durante el embarazo o cuando la ha padecido en embarazos anteriores. La posibilidad de que se repita de nuevo en futuros embarazo es muy alta.

Aunque algunos estudios han sugerido un aumento de los casos cuando el nacimiento fue por cesárea comparado a los que nacimientos vía vaginal, no se ha probado que en realidad exista una diferencia y puede haber una relación entre la sensación de falla por parte de la madre al no haber tenido un parto vaginal.

También se han presentado resultados contradictorios sobre si la lactancia materna disminuye el riesgo de depresión posparto comparado con las mujeres que usan formula. Hasta este momento no se ha podido establecer con claridad si la lactancia materna disminuye el riesgo de padecerla, pero es claro que la tensión asociada a la lactancia, sea materna o de fórmula constituye un factor que puede aumentar los síntomas.

Por otro lado existe una clara evidencia entre el tabaquismo y la depresión posparto , probablemente relacionado a que una madre con tabaquismo durante el embarazo también se asocia a una menor adaptación al embarazo, probablemente niveles de stress elevados, en este sentido el fumar directamente probablemente no sea el factor de riesgo, sino que el ambiente familiar y personal de una mujer que fuma en el embarazo son los factores que la predisponen.

Los casos leves de cambios del estado de ánimo por lo general no requieren tratamiento y con un poco más de apoyo a la madre por parte del padre del bebé, familiares y amigos será suficiente.

La depresión posparto tiene tratamiento, pero se pueden requerir medicamentos antidepresivos por largos periodos de tiempo y en el caso de Psicosis posparto es indispensable el tratamiento dentro del hospital. Entre los medicamentos que se utilizan para el tratamiento de la depresión posparto, se encuentran inductores de sueño y antidepresivos habitualmente con buena respuesta, pero hay que tomar en cuenta que estos medicamentos pueden cruzar la leche materna y se debe analizar el potencial efecto en el bebé. Además estos medicamentos pueden disminuir la capacidad de respuesta de la madre ante las necesidades del bebé por lo que no es prudente que la madre esté sola con el bebé este bajo el efecto de los medicamentos.

Para hablar de la prevención, de todos los factores de riesgo que hemos mencionado, las alteraciones del ciclo del sueño requieren de atención especial por dos motivos; hay una clara relación con la depresión posparto y es un factor que podemos corregir.

En este sentido sobre todo en los casos en los que existe un riesgo de depresión posparto es vital desde los últimos meses del embarazo y después del nacimiento disminuir al máximo la falta de sueño de la madre. Por ejemplo en los últimos meses del embarazo cuidar especialmente los horarios de sueño, cuidar la hora en la que te acuestas, buscar un horario estable de descanso a mediodía, evitar cualquier bebida con cafeína incluyendo los refrescos embotellados al menos 6 horas antes de tu horario de sueño, etc.

Después del nacimiento una lactancia por demanda en lugar de llevar un horario facilita que puedas establecer un patrón de sueño mas estable, en el hospital si no estás descansando lo suficiente, una medida prudente es que el bebé permanezca durante la noche a cargo del personal especializado de enfermería en lugar de que duerma en tu cuarto, limitar el horario de tus visitas especialmente un par de horas antes de tu hora habitual de descanso y de ser necesario permanecer mayor tiempo en el hospital para recuperar el horario de sueño, y en casa dependiendo del caso es posible que se requiera de asistencia por la noche para mantener en lo posible el ciclo de sueño materno.

Como puedes ver el considerar que una mujer que tiene depresión posparto es porque tiene sentimientos negativos hacia su bebé es totalmente falso. Se trata de un problema de salud que tiene su base en modificaciones normales de la química corporal en relación al parto, en cambios emocionales y en el desgaste físico y emotivo por el nacimiento y la falta de sueño asociada al mismo.

El convertirse en madre es una gran felicidad y puede ser todo un reto, y solo la madre y nadie mas puede saber con exactitud como se siente. Se viven grandes emociones, por un lado la alegría por el bebé con el temor de no poder cuidar de él, la satisfacción de la pareja por haber llegado un miembro más a la familia con el temor del cambio de roles en la pareja, la mezcla de ver finalizado un sueño con el temor de la responsabilidad económica y personal a largo plazo producen una tormenta de ideas en cualquier mujer al mismo tiempo que trata de adaptarse a los cambios en su cuerpo, la falta de sueño y al cariño indescriptible que siente por su bebé pero todavía no sabe cómo expresar y cómo desempeñar este nuevo rol.

La depresión posparto no es culpa de la madre ni de el bebé, pero tampoco puede ser resuelta solo por la madre o el bebé, requiere antes que nada estar atentos y saber que es común y puede suceder, y para salir adelante depende de una respuesta en conjunto del personal médico y la familia especialmente del padre para dar el apoyo y soporte que la nueva mamá requiere.