El líquido amniótico donde crece tu bebé

Sabemos que en cada momento del embarazo ocurren maravillas que permiten el crecimiento y desarrollo de tu bebé, sin dudarlo, el líquido amniótico es una de ellas. Alrededor de los 12 días después de la fecundación, comienza a formarse el saco amniótico, que al llenarse de forma inmediata con el líquido amniótico, se convierte en el lugar ideal para que tu bebé se desarrolle.

Este líquido proporciona el mejor ambiente para que tu bebé crezca.  Le permite desarrollarse en un lugar donde hay una temperatura ideal y está protegido contra movimientos o golpes. Al tener un espacio donde moverse, ayuda al desarrollo de sus músculos y huesos, además, acercándose el segundo trimestre de embarazo, tu bebé es capaz de tragar e inhalar este líquido, lo que ayuda al desarrollo normal de sus sistemas respiratorio y gastrointestinal. 

La producción del líquido amniótico cambia conforme avanza el embarazo, en la primera mitad es producido en las membranas fetales y superficie de la placenta. En la segunda mitad, cuando la función del riñón del bebé se ha establecido, la orina del bebé es la fuente más importante de líquido amniótico.

El líquido amniótico tiene funciones vitales:

·       Contiene elementos nutritivos que son necesarios para su salud.

·       Ayuda a mantener una temperatura constante para el óptimo desarrollo del bebé.

·       Mantiene una presión constante sobre el bebé para su protección. Por ejemplo, cuando hay movimientos súbitos de la madre, o de contracciones uterinas, la presión extra que recibe el bebé resulta mínima.

Debido a su importancia y a que las características y cantidad de líquido amniótico cambian conforme crece el embarazo, se han diseñado métodos para evaluarlo.

1.     Valoración cualitativa: Esta la realiza tu médico durante la exploración física de tu embarazo en su consultorio de médico, se puede valorar la cantidad de líquido amniótico a través de la palpación abdominal.

2.     La amniocentesis: Es una técnica que  puede evaluar los diferentes componentes del líquido amniótico, valorar el riesgo de una alteración cromosómica del bebé, saber si tiene un grado de maduración adecuado o si existe alguna infección. Sin embargo esta técnica requiere de una punción para obtener la muestra y no está exenta de riesgos.

3.     El índice de líquido amniótico: Es una técnica eficiente y sencilla de medir la cantidad de líquido de una manera semicuantitativa utilizando un ultrasonido. Para llevarlo a cabo, el médico solicitará que te recuestes con el vientre descubierto para realizar el ultrasonido.  Entonces divide de forma imaginaria el vientre de en cuatro partes (cuadrantes) 2 superiores y 2 inferiores, los cuales llamamos bolsillos y se prosigue a medir marcando una línea vertical a través de la ecografía desde el límite superior al límite inferior de cada bolsillo y al final se suman las cuatro medidas  que obtuvimos  y se expresan en centímetros.  Se considera una cantidad normal de líquido en general cuando obtenemos  de 5 a 20 cm.  Los resultados se deben  valorar en forma individual, según la edad y características de cada embarazo. 

4.     Otro método para evaluar el índice de líquido amniótico, es medir de forma única el bolsillo de mayor tamaño y éste debe ser mayor de 2 cm.

Es importante conocer el índice de líquido amniótico, pues en algunos embarazos la cantidad de puede ser insuficiente o excesiva.  Cuando las medidas de líquido se encuentran por debajo del límite normal, y éste es insuficiente, se considera que existe un oligohidramnios. Por el contrario, cuando se encuentra por encima del límite superior, se le conoce como polihidramnios, considerando que el límite superior por bolsillo único es de 8cm. Ambos extremos pueden causar problemas en la madre y en el bebé, o bien ser un síntoma de otros problemas durante el embarazo.

Como los espacios con líquido amniótico cambian con los movimientos del bebé y la cantidad global cambia conforme crece el embarazo, es frecuente tener pequeñas diferencias entre una medición y otra. Generalmente cuando hay duda en los resultados, el médico o personal de salud te solicitará realizar el Índice de Líquido amniótico de nuevo en un par de días para compararlos.

Ahora sabes que la cantidad de líquido amniótico está íntimamente relacionada al funcionamiento de la placenta, el flujo sanguíneo y el estado de salud de tu bebé, por ello es considerado un parámetro de bienestar en su desarrollo. Además forma parte del perfil biofísico, una prueba que se lleva a cabo en el último trimestre del embarazo para evaluar al bebé, por lo que si se presenta un cambio en la cantidad de líquido que no esté asociada a una ruptura de la bolsa amniótica, podría  indicar un problema.

 Tal vez el realizarte este tipo de pruebas puede preocuparte un poco, sin embargo, recuerda que es solo una manera en la que tanto tu como tu médico o personal de salud pueden cuidar y verificar que todo marche bien en el ambiente donde está creciendo tu bebé.