Obesidad

El aumento de peso asociado al embarazo siempre ha sido una de las principales preocupaciones de las mujeres cuando piensan en tener un bebé o están embarazadas. Sin embargo, con frecuencia este temor es más por lo estético que por las complicaciones que pueden ocurrir en el embarazo debido al sobrepeso.

Hasta hace años, se consideraba que la probabilidad de complicaciones en el embarazo asociadas al sobrepeso se relacionaba con el aumento de peso durante la gestación. Sin embargo las investigaciones en este tema dejan bien claro que el riesgo mayor para la madre y para el bebé, está asociado al sobrepeso materno antes del embarazo y no al incremento de peso durante el embarazo.

De hecho en la actualidad se utiliza cada vez más el concepto de calcular el incremento de peso relacionado únicamente al embarazo y no el incremento de peso total durante el embarazo. Es decir, que en el aumento de peso de un embarazo normal, en realidad una cantidad importante es únicamente del bebé, el calcular el incremento de peso de la madre independientemente del aumento de peso del embarazo ayuda a evaluar el sobrepeso real de la madre.

Para calcular el incremento real de peso materno durante el embarazo sin tomar en cuenta el peso del bebé, placenta, líquido, etc. que no son tejidos maternos, se debe de sumar el peso de la madre en la última visita médica antes del parto y el peso del bebé al nacimiento, y a esta cantidad restarle el peso de la madre antes del embarazo.

Para definir que alguien tiene sobre peso u obesidad se requiere conocer no sólo el peso sino también la estatura. Una persona de corta estatura debe pesar menos que una persona muy alta, por ello las tablas de peso que no incluyen la estatura tienen un margen de error mayor. Por esto, para calcular el peso ideal de una persona adulta, se utiliza el índice de masa corporal, es la relación entre la estatura y el peso.

Para calcularlo, se utiliza la siguiente fórmula: (Peso kg/ estatura M2 )

Se considera un IMC:

  • Normal cuando se obtiene entre 18.5 y 24.9.
  • Sobrepeso, si se obtiene entre 25 y 29.9.
  • Y obesidad cuando el resultado es 30 o superior

En la primera visita prenatal, tu médico médica medirá tu estatura y peso, además es probable que haga preguntas para conocer tus hábitos de alimentación y de ejercicio. También te explicará sobre el peso que debes aumentar para llevar a cabo un embarazo sano.

Aunque el sobrepeso y obesidad son un problema de salud en todo el mundo, en los últimos años los cambios en los hábitos de alimentación y ejercicio han hecho que aumente considerablemente en algunos países.

Debido a factores genéticos y nutricionales, la obesidad durante el embarazo es más frecuente en la población hispana que en la población en general. 38% de las mujeres hispanas en edad de tener bebés padecen obesidad. Y asociado a este problema la obesidad en niños menores de 2 años es notablemente más frecuente en los niños hispanos que en otras poblaciones, aumentando el riesgo a problemas de salud.

Los riesgos maternos o del bebé, asociados a la obesidad durante el embarazo se pueden dividir en cuatro grupos:

1.Los riesgos en la primera mitad del embarazo: Donde hay mayor probabilidad de aborto y anormalidades congénitas. Los bebés que nacen de madres obesas corren un mayor riesgo de tener defectos congénitos, como defectos del corazón y defectos del tubo neural.

2. Riesgos en segunda mitad del embarazo: Mayor probabilidad de presentar; diabetes gestacional, (niveles elevados de glucosa (azúcar) en la sangre durante el embarazo) pueden aumentar el riesgo de tener un bebé muy grande y un parto por cesárea. Las mujeres que han tenido diabetes gestacional tienen una mayor tendencia a tener diabetes en el futuro, al igual que sus hijos. Hipertensión, disfunción hepática, problemas cardiacos, tromboflebitis o trombosis venosa. Además, los problemas asociados con la obesidad de la madre pueden hacer que se deba dar a luz al bebé antes de tiempo. Los bebés prematuros tienen una mayor tendencia a presentar problemas de salud, incluyendo problemas respiratorios, con la alimentación y dificultades con el desarrollo y el aprendizaje posteriormente en la vida.

Problemas con los exámenes que se realizan durante el embarazo—El exceso de grasa corporal puede dificultar la capacidad para ver en el ultrasonido ciertos problemas en la anatomía del bebé. Además, puede ser más difícil examinar el ritmo del corazón del bebé durante el trabajo de parto si la madre es obesa.

3. Riesgos asociados al parto: Si hay obesidad en el embarazo, hay mayor riesgo de cesárea, infecciones de herida, complicaciones antestésicas, trombosis venosa. Además, bebés con peso elevado al nacimiento (macrosomia). En esta afección, el bebé es más grande de lo normal. Cuando ocurre, puede aumentar el riesgo de que el bebé sufra alguna lesión durante el parto. Por ejemplo, el hombro del bebé podría quedar atorado después de que sale la cabeza. La macrosomía también aumenta el riesgo de tener un parto por cesárea.

4. Después del embarazo: Mayor posibilidad de que se presenten riesgos de salud maternos asociados al sobrepeso o las complicaciones médicas que ocurrieron durante el embarazo, sobrepeso u obesidad infantil. Efectos en la salud del bebé en su vida adulta.

El problema no es sólo estético y puede representar serias complicaciones para la madre y para el bebé. La mejor manera de prevenir estos problemas, es evitar la obesidad. Y como la gran mayoría de los embarazos ocurre de manera inesperada y el control de la dieta y nivel de ejercicio durante el embarazo no puede ser igual a cuando no se está embarazada, es preferible corregir estos factores cuando estés pensando en embarazarte.

Se ha demostrado que combinando una dieta sana y ejercicio ayudan de manera importante a controlar el peso. Por el contrario, las dietas severas o de un solo grupo de alimentos no han mostrado ser eficientes para controlar el peso y se pueden asociar a riegos de salud.

Nutrición y ejercicio

A pesar de estos riesgos, una mujer con obesidad puede tener un embarazo saludable y un bebé sano. Para ello es imprescindible que en conjunto con tu médico se lleve un seguimiento a tu peso, recibir atención prenatal regular y tomar medidas para lograr el mejor estado de salud posible durante la gestación.

Alimentarse bien y hacer ejercicio regularmente son importantes para tener un embarazo saludable. Estos dos hábitos también pueden llevarte hacia un estilo de vida más saludable después del embarazo.

Durante el embarazo, los alimentos que consumes suministran la energía a las actividades del cuerpo y contribuyen al desarrollo de tu bebé. Una mujer embarazada necesita sólo 300 calorías adicionales al día, si necesitas ayuda para planear una dieta saludable, tu médico puede aconsejarte recibir asesoría sobre nutrición con la ayuda de un profesional.

Otro factor importante es el ejercicio. Si nunca antes has hecho ejercicios, el embarazo, si así lo permite tu médico, es un buen momento para comenzar a hacerlo. Habla con él sobre tu plan de ejercicio. Puedes comenzar poco a poco, llegando al objetivo de mantenerte activa durante 30 minutos todos los días. Caminar es una buena opción si es nueva en cuanto a hacer ejercicio. Las caminatas vigorosas ejercitan todas las partes del cuerpo y no ejercen demasiada presión en las articulaciones. La natación es otro tipo bueno de ejercicio para las mujeres embarazadas. Debido a que el agua le apoya el peso, puede evitar lesiones o torceduras de músculos. Además, si es época de calor, te ayudará a mantenerte fresca.

Una mujer embarazada que padece de obesidad debe evitar el bajar mucho de peso durante el embarazo, pues esto aumenta la posibilidad de que el bebé presente bajo peso o desnutrición en el útero. Sin embargo, un plan de ejercicio y un control nutricional asesorados por tu médico es la mejor receta para evitar las complicaciones relacionadas a la obesidad y facilitar el control de peso después del embarazo.

El trabajo de parto y parto

El parto vaginal es la manera ideal de tener su bebé. Sin embargo, no siempre es posible tener un parto vaginal y la obesidad reduce aún más esa probabilidad. Puede que sea más difícil monitorear al bebé durante el trabajo de parto. Además, si el bebé es muy grande, pueden surgir dificultades durante el trabajo de parto, es por ello que la probabilidad de que tu bebé nazca por cesárea aumenta.

Además, los riesgos durante la cesárea aumentan en los casos de obesidad materna. En general, el tiempo que dura la operación puede ser más largo. Mientras más tiempo dure la operación, mayores son los riesgos de sangrado y otras complicaciones como

  • Infecciones
  • Problemas con la anestesia
  • Trombosis venosa profunda
  • Cicatrización deficiente de heridas

Por lo general se toman medidas para reducir la probabilidad de estas complicaciones. Por ejemplo, podrían proporcionarte un medicamento para evitar que ocurra trombosis venosa profunda o medias o botas especiales para usarlas antes, durante y después de la cirugía.

La obesidad es un problema grave en México y Estados Unidos que ocasiona numerosas complicaciones médicas. Durante el embarazo, el riesgo es aún mayor, ya que expone tanto a la madre como al bebé a sufrir complicaciones. Para evitarlas, lo más recomendable es tomar medidas para deshacerse del peso excesivo y lograr un peso saludable antes de quedar embarazada. En el caso de padecer obesidad y estar embarazada, lo importante es acudir con tu médico a tus visitas prenatales y llevar a cabo los cuidados para mantenerse lo más sana posible.