Preeclampsia

La preeclampsia se define como un síndrome, es decir que este desorden se presenta con más de un síntoma y afectando más de un órgano y sistema. El síndrome de preeclampsia inicia habitualmente después de la semana 20 del embarazo y de manera más común en los últimos meses.

La preeclampsia se puede presentar de diferentes formas, lo que dificulta en ocasiones que tu médico establezca el diagnóstico, sin embargo un elemento constante es una elevación de la presión arterial de más de 140 mmHg en la presión sistólica y más de 90 mmHg en la diastólica.

Los mecanismos por los que se inicia todavía están bajo investigación pero ahora se conocen mejor los eventos que pueden desencadenarla.

¿Quién puede padecerla?

En realidad cualquier mujer embarazada está en riesgo, pero la probabilidad es mucho mayor si:

  • La madre padecía desde antes del embarazo Hipertensión Crónica, Enfermedades Renales, Diabetes, Lupus, Obesidad o cualquier enfermedad auto inmune que aumente el riesgo de hipertensión arterial.
  • La madre ha tenido preeclampsia en embarazos previos o existe el antecedente de algún familiar cercano con preeclampsia o eclampsia severa.
  • Se trata de un embarazo múltiple.

¿Cuáles son los síntomas de la preeclampsia?

La preeclampsia puede ocurrir de forma silenciosa. Los síntomas pueden confundirse con aquellos que son normales en el embarazo. (Como náusea y vómito, edema o hinchazón en cara y manos, aumento de peso repentino).

Como la preeclampsia en realidad afecta diferentes órganos y sistemas en la madre y en el bebé, y el edema es un síntoma muy frecuente en un embarazo normal, se ha determinado que el edema no debe ser considerado como elemento para determinar si existe una Preeclampsia y el médico puede considerar una amplia gama de síntomas y cambios para considerar el diagnóstico.

Una mujer tiene preeclampsia cuando:

  • Tiene presión arterial alta: Elevación de la presión sistólica a 140 mmHg o más y una presión Diastólica de 90 mmHg o más para considerarla leve y 160 mmHg o más y diastólica de 110 mmHg o más para considerarla severa. En ambos casos debe de encontrarse cifras anormales al menos en dos ocasiones y que hayan sido tomadas al menos con 6 horas de diferencia.
  • Proteinuria (una cantidad anormal de proteína en la orina).
  • Creatinina Sérica: La Creatinina es una sustancia producto de la degradación de una sustancia en los músculos de nuestro cuerpo. Su importancia se encuentra en que como llega a la sangre y se elimina de manera constante, el determinar sus niveles ayuda a calcular que tan concentrada se encuentra la sangre y que tan bien funciona el riñón. Entre más elevados los niveles, mayor la severidad de la Preeclampsia.
  • Cuenta de Plaquetas: Otro de los sistemas que falla en la Preeclampsia es la producción de factores de coagulación incluyendo las plaquetas. No se conoce con claridad porque disminuyen las plaquetas en la Preeclampsia, pero si los niveles llegan a menos de 100,000 plaquetas/ml, el riesgo de complicaciones de coagulación severas es muy elevado.
  •            Elevación de las enzimas hepáticas. Como muchos otros órganos, el hígado se ve afectado por los cambios en la Preeclampsia y en estos casos se encuentra elevación de las enzimas hepáticas.
  •            Dolor de cabeza intenso, visión borrosa o dolor en la parte alta del abdomen.

 

Estos síntomas y signos no se presentan de manera ordenada y pueden no estar presentes todos, pero lo frecuente es que inician después de la semana 20 del embarazo y de manera más común después de la semana 24.

Una vez que se inicia el proceso los síntomas y signos van empeorando continuamente, en ocasiones en cuestión de semanas pero puede haber casos que una preeclampsia leve inicial se convierta en un problema severo de un día para otro. Ni los síntomas ni los estudios de laboratorio pueden pronosticar con exactitud el curso que va a tomar una preeclampsia.

Las alteraciones en la circulación de los vasos sanguíneos en el cerebro, las alteraciones en la coagulación y otras alteraciones no bien identificadas todavía, producen en los casos severos un síndrome convulsivo llamado Eclampsia.

Como su nombre lo dice en realidad, la preeclampsia si no se identifica y recibe tratamiento, se convierte en un paso previo a una Eclampsia en donde las alteraciones y el riesgo de sangrado en el cerebro pueden poner en peligro la vida de la madre y del bebé.

Establecer el diagnóstico correcto es vital ya que si en realidad se trata de una preeclampsia el objetivo del tratamiento es estabilizar los cambios metabólicos y la presión arterial. Esto mientras se llega a una edad en donde se pueda interrumpir el embarazo para que pueda nacer el bebé, o cuando el riesgo para el bebé y la madre es superior al riesgo de continuar el embarazo.

¿Por qué? Porque en realidad mientras la placenta esté funcionando, una vez iniciado el proceso de la preeclampsia el cuadro seguirá empeorando hasta el nacimiento del bebé, es por ello que la incidencia de nacimientos prematuros es muy alta en estos casos.

En realidad no existe un tratamiento efectivo contra la Preeclampsia, como el origen del problema se encuentra al menos en parte en la implantación de la placenta y el flujo sanguíneo placentario, lo único que puede realmente detenerla es el nacimiento del bebé. De tal manera que si el embarazo tiene 37 semanas o más, aunque se trate de un cuadro leve es preferible inducir el nacimiento. Si el embarazo tiene menos de 37 semanas de embarazo, es entonces cuando dependiendo de la edad del bebé y la severidad del caso se puede decidir el iniciar un tratamiento para permitir que el embarazo avance un poco más.

Como puedes ver el tratamiento NO es para “curar” la preeclampsia, sino para controlar el problema, disminuir los riesgos para la madre y el bebé y permitir que el embarazo avance lo más posible. En cualquier caso de preeclampsia ya sea leve o grave, el primer paso debe ser internarte para evaluar con cuidado la severidad del caso, e identificar mediante estudios de laboratorio y de ultrasonido las alteraciones que están presentes.

Entre las complicaciones más comunes son alteraciones en el funcionamiento del riñón, hígado, sistema cardiovascular y en los sistemas de coagulación maternos. También es esencial evaluar de qué manera está afectando el problema al bebé y su grado de madurez, ya que en estos casos siempre existe la posibilidad de tener que inducir el parto para así interrumpir el embarazo.

Puedes pensar que lo mejor para una mujer con hipertensión arterial en el embarazo es disminuir su presión lo más rápido posible, pero no siempre es así, si la presión arterial disminuye mucho aunque la mamá se sienta bien, se puede afectar la circulación sanguínea hacia el bebé y esa no es buena idea.

Recuerda que uno de los factores que genera los problemas hipertensivos en el embarazo es una alteración en los mecanismos de implantación de la placenta que aumenta la resistencia al flujo sanguíneo, y en estos casos los bebés pueden ser más susceptibles a una disminución de la presión arterial.

Desde hace muchos años se han utilizado diuréticos para el control de la presión arterial y hasta ahora sigue la controversia de si su uso en realidad beneficia como auxiliar para el control de la presión arterial o perjudica al forzar una disminución de la cantidad de líquido del cuerpo lo que puede agravar el problema de la Preeclampsia.

Si la decisión es interrumpir el embarazo (adelantando el nacimiento del bebé) y las condiciones lo permiten, es mucho mejor un parto vaginal que una cesárea, contrario a lo que parece un parto vaginal representa mucho menos cambios en el sistema cardiovascular comparado con los cambios que ocurren en una cesárea.

De una manera u otra los objetivos del manejo de la Preeclampsia son:

  1. Identificar la severidad.
  2. Identificar qué órganos y sistemas en la madre están afectados.
  3. Identificar el estado de salud del bebé y grado de madurez.

Como puedes ver una vez establecido el cuadro hay muy poco que se puede hacer, pero si actúas desde temprana etapa del embarazo y todavía mejor, desde antes del embarazo puedes disminuir mucho los riesgos de presentar Preeclampsia.

¿Cómo se pueden disminuir los riesgos antes del embarazo?

  1. No fumar, pues el tabaco contrae los vasos sanguíneos más pequeños del cuerpo, como no sabes cuándo te vas a embarazar este puede ser un factor que afecte la implantación y aumente el riesgo de Preeclampsia además del daño que puedes tener en los vasos si fumas desde hace tiempo.
  2. Nivel de ejercicio. El ejercicio también mejora las condiciones de los vasos sanguíneos y la circulación local. Una mujer que hace ejercicio antes y durante el embarazo tiene menor riesgo de Preeclampsia que una mujer con un nivel bajo de ejercicio.
  3. Aumento de peso. No nos referimos a lo que peses antes del embarazo, aunque esto afecta, es más importante es el aumento de peso durante el embarazo, pues es un factor que aumenta el riesgo de Preeclampsia al aumentar la carga sobre el sistema vascular. Controla tu peso desde el inicio del embarazo.
  4. Si tienes riesgos específicos como Hipertensión Crónica, antecedentes de enfermedad hipertensiva en embarazos previos o un embarazo múltiple es posible que tu médico te indique una dosis extra de calcio. Aunque todavía existe controversia, algunos estudios han demostrado una disminución de los casos de Preeclampsia en las pacientes en riesgo cuando reciben un suplemento de calcio.
  5. La medida más importante es acudir a tiempo a tu médico y no faltar a ninguna cita. La detección a tiempo de los problemas hipertensivos es la única manera de evitar complicaciones, es por ello que la toma y registro de tu presión arterial es tan importante en cada visita del médico.

¿Y mi próximo embarazo se verá afectado?

Es necesario realizar una evaluación completa a las 6 semanas después del nacimiento del bebé. Si en esta evaluación persiste la hipertensión o cualquier alteración en el laboratorio relacionada con la Preeclampsia se debe realizar una segunda evaluación a las 12 semanas del nacimiento.

Si en esta evaluación persisten las anormalidades se debe considerar que es un problema crónico, ya sea que existía desde antes del embarazo y no se había diagnosticado o que inició durante el embarazo pero va a persistir después del mismo.

La importancia de estas evaluaciones es que permiten calcular el riesgo de que se presente el problema en un siguiente embarazo, el tiempo que tardó en corregirse el problema después del embarazo y la edad a la que inició en el embarazo son factores que hablan sobre el riesgo futuro.

Por ejemplo si la Preeclampsia inició antes de la semana 30, el riesgo de que se repita en un siguiente embarazo es superior al 40%. De igual manera, si para la semana 6 después del embarazo todavía hay alteraciones de la presión o de alguno de los órganos que mencionamos, el riesgo de que se repita en un siguiente embarazo es mucho mayor que los casos de Preeclampsia que iniciaron al final del embarazo y se corrigieron en las primeras semanas después del parto.

Como mamá o mujer pensando en un embarazo es muy importante que conozcas este tema a detalle, pues te puede ayudar a prevenirlo. Hablando de enfermedad hipertensiva del embarazo y sus efectos, hay mucho que puedes hacer para evitarla, sobre todo desde antes del embarazo, pero una vez que se instala el proceso es muy poco lo que tú o tus médicos pueden hacer para detenerla. La buena noticia es que muchas mujeres con hipertensión pueden tener embarazos normales y bebés sanos llevando los cuidados y atención que se requieren con el apoyo de su médico.