Varicela durante el embarazo

Una preocupación frecuente en las mujeres es acerca de los riesgos y complicaciones que pueden presentarse si se contrae varicela durante el embarazo. Por lo general si están en contacto con otros niños siempre cabe la posibilidad de llegar a contagiarse con alguna enfermedad común de la infancia y entre ellas podemos mencionar la varicela. Pero ¿existe un peligro para el bebé? ¿Qué sucede si la mamá ya padeció varicela? ¿La puede volver a contraer? Te invitamos a revisar el siguiente artículo para responder a todas estas dudas.

La varicela es una de las enfermedades contagiosas más comunes de la infancia, es causada por el virus de la varicela-zoster. Cuando se presenta durante el embarazo adquiere especial importancia, pues las complicaciones en el bebé y en la madre pueden llegar a ser muy serias.

A pesar de lo que muchos piensan, en realidad es poco frecuente: se calcula que el 85% de las mujeres adultas ya tienen anticuerpos contra la varicela, sea porque la han padecido en la infancia o producto de una vacunación. En estos casos aunque se expongan a un enfermo con varicela no contraen la enfermedad y por lo tanto no hay peligro para el bebé. El riesgo de que una mujer sin anticuerpos presente una infección durante el embarazo es menor a uno en cada mil embarazos.

 

Una persona se puede contagiar a través de las partículas de saliva que se despiden cuando una persona infectada con varicela tose o estornuda, por objetos contaminados con las secreciones de una persona enferma (por ejemplo los pañuelos desechables sucios),o también por el contacto directo con las lesiones de la piel. Cuando una persona se contagia pueden transcurrir entre diez y veintiún días en aparecer la erupción. Y aunque la varicela puede verse en cualquier época del año, se ven más casos a finales de invierno y principios de la primavera.

Por ser una enfermedad de muy alto contagio, si una mujer embarazada susceptible de contraer la enfermedad vive en la misma casa donde hay un caso de varicela, tiene 90% de probabilidades de enfermarse. El riesgo es mucho menor si se entra en contacto con un enfermo de manera casual, sobre todo si se tiene el cuidado de evitar contacto con las secreciones o las erupciones en la piel y lavar muy bien las manos después de cualquier contacto. Con frecuencia las manos son el vehículo de contagio que lleva las gotas infectadas hacia la boca, ojos o nariz.

En el embarazo, hay riesgos especiales para la madre, pues a diferencia de la varicela en la infancia que se comporta como una infección benigna, en el adulto se puede complicar con una neumonía por varicela. Durante el embarazo dos de cada 10 embarazadas con varicela desarrollan este tipo de neumonías. El cuadro de neumonía inicia unos cuantos días después de la aparición de las erupciones en la piel con los síntomas habituales de una neumonía, pero avanza rápidamente hacia un cuadro severo que sin tratamiento puede tener una mortalidad del 45% de los casos.

Por motivos desconocidos los cuadros de neumonía por varicela en el embarazo son mucho más graves que cuando la infección se presenta fuera del período de gestación. En estos casos se debe vigilar muy de cerca la evolución de la madre y si se sospecha de síntomas respiratorios es prudente internar a la madre para determinar si existe una neumonía e iniciar un tratamiento con medicamentos antivirales de inmediato. El uso de estos medicamentos disminuye la mortalidad a un 15% de los casos y aunque no se recomienda el uso de estos medicamentos, se considera que el riesgo del medicamento es mucho menor que el riesgo de no utilizarlo en estos casos.

Contrario a lo que podemos pensar, si la madre ya tiene anticuerpos por haber padecido la varicela o como efecto de una vacunación, aunque se encuentre en contacto con una persona con varicela ni ella ni su bebé corren riesgo ya que los anticuerpos maternos van a eliminar el virus antes de que cruce la placenta y pueda afectar al bebé.

En el caso de que la madre no tenga anticuerpos y llegue a enfermarse, el riesgo depende en parte de la edad del embarazo en la que se contraiga la varicela. Se calcula que si la infección ocurre en los primeros tres meses del embarazo, el riesgo de que el bebé se contagie dentro del útero es menor al .5%, en parte porque la placenta se encuentra todavía en desarrollo y es más difícil para el virus cruzar e infectar al bebé.

Si la infección materna ocurre después de los primeros tres meses, en 2 de cada 100 embarazos el virus puede cruzar la placenta y producir una infección llamada Varicela Congénita que puede afectar tan seriamente al bebé que produzca la muerte del mismo dentro del útero (óbito) o puede provocar complicaciones como cicatrices en la piel, anormalidades óseas y musculares, ceguera, convulsiones, alteraciones en el desarrollo del cráneo y retardo mental.

Aunque parezca lo contrario, si la infección ocurre cerca del nacimiento, en el caso de la varicela el riesgo para el bebé es mayor, pues una vez que nace no tiene ni los anticuerpos maternos ni el sistema de defensa suficientemente maduro como para defenderse de la infección, el resultado es que cerca del 20% de bebés fallecen y más de la mitad pueden quedar con secuelas severas.

La varicela se caracteriza por un cuadro de fiebre acompañada por una erupción en la piel, que consiste en puntos rojos que se van transformando en pequeñas ampollitas o vesículas, apareciendo inicialmente en la piel del tronco y el cuero cabelludo y en el transcurso de 3 ó 4 días se van esparciendo a la cara, brazos y piernas, pueden verse unas 200-500 en todo el cuerpo.

Estas lesiones producen mucho prurito (comezón), sobre todo las que están dentro de las orejas, cuero cabelludo y genitales. Estas vesículas se secan, se convierten en costras y después se curan sin dejar marca, pero si el niño se rasca mucho y se infectan puede quedar una cicatriz. La fiebre puede aparecer incluso 1 ó 2 días antes de que aparezca la erupción, también puede presentarse dolor de cabeza, poco apetito y mal humor.

La manera más eficiente de evitar los riesgos es primero desde antes del embarazo, investigar si estás susceptible de padecer varicela. Si tienes un record o historial médico de haber padecido varicela o de haber sido vacunada puedes estar tranquila, en caso contrario es prudente realizar un estudio sanguíneo para conocer si tienes anticuerpos contra varicela.

En caso de no tener inmunidad es importante aplicar la vacuna antes del embarazo. Durante el embarazo la vacuna NO debe de aplicarse por contener virus vivos atenuados y se recomienda dejar pasar al menos un mes entre la aplicación de la vacuna y el embarazo.

En los casos de vacunación de manera inadvertida a una embarazada se tiene poca estadística, sin embargo una infección por varicela durante los primeros meses de embarazo presupone un riesgo muy bajo de lesiones en el bebé y es de esperarse que en el caso de vacunación durante el embarazo inicial, la posibilidad de un daño en el bebé es muy remota, de tal manera que la vacunación contra varicela durante las primeras semanas del embarazo no se considera una indicación para terminar el embarazo.

Los riesgos si contraes varicela durante el embarazo, especialmente en las últimas semanas, son muy elevados tanto para ti como para tu bebé. Aunque ocurre con muy poca frecuencia debes de tenerlo en mente y antes de iniciar tu embarazo identificar si tienes inmunidad contra varicela. Comparte esta información con todas tus amistades en edad de embarazarse, es importante que no olviden a la varicela cuando piensen en el siguiente embarazo.