Ablación endometrial

En forma normal, el revestimiento del útero, o endometrio, se desprende con el sangrado que ocurre todos los meses durante la menstruación. En algunas mujeres este sangrado puede llegar a ser muy intenso e incluso puede durar más de lo normal.

Para resolver esta situación, en las últimas décadas han surgido métodos de diagnóstico y terapéuticos que ofrecen iguales o mejores resultados a las pacientes que los procedimientos médicos tradicionales, además de la ventaja de recuperarse en menor tiempo.

Para ellas, la ablación endometrial puede ser una buena opción de tratamiento. Este procedimiento trata el revestimiento del útero o endometrio (recubrimiento interior del útero que durante la menstruación se desprende y da lugar a hemorragia) para controlar o detener el sangrado y no implica extraer el útero ni afecta a los niveles de hormonas de la mujer.

Este método permite desaparecer las hemorragias en quienes ya han cumplido su ciclo reproductivo sin sufrir consecuencias de tipo hormonal.

En la mayoría de los casos, las mujeres que padecen este tipo de sangrado reciben inicialmente medicamentos. De no ser posible controlar con medicamentos el sangrado intenso, es entonces cuando se emplea la ablación endometrial.

La ablación endometrial destruye una capa delgada de revestimiento del útero y detiene el flujo menstrual en muchas mujeres. En algunas mujeres el sangrado menstrual no se detiene pero se reduce a niveles normales o se vuelve menos intenso. Si la ablación no controla la intensidad del sangrado, puede ser necesario emplear otros tratamientos o practicar una cirugía.

Casos en donde está contraindicada la ablación endometrial.

  • Mujeres después de la menopausia
  • Mujeres que desean quedar embarazadas
  • Mujeres embarazadas
  • Mujeres con ciertos problemas médicos, incluyendo:
  • trastornos del útero o endometrio
  • hiperplasia endometrial
  • cáncer del útero
  • embarazo reciente
  • infección actual o reciente del útero

Debido a que es poco probable que ocurra un embarazo después de una ablación, en caso de presentarse, el riesgo de aborto natural y de otros problemas aumenta en gran medida. Es por ello que las mujeres que todavía desean tener un bebé, no deben someterse a este procedimiento.

Además, una mujer que ha tenido una ablación todavía conserva todos sus órganos reproductores. Por lo tanto, siempre es necesario hacerse rutinariamente las pruebas de detección del cuello uterino y los exámenes pélvicos. Es importante mencionar que en caso de estar utilizando un DIU (dispositivo intrauterino) éste debe retirarse. 

¿Qué hay que hacer antes del procedimiento?

Tu médico debe explicarte la manera en que se lleva a cabo el procedimiento, sus riesgos y beneficios. La decisión de realizarte una ablación endometrial, debe hacerse en conjunto con él y una vez que tú estés bien informada.

Durante la consulta, se tomará una biopsia endometrial, es decir, una muestra del endometrio, para que el médico pueda asegurarse de que no haya infecciones en el útero y es probable que también lleve a cabo una histeroscopía y un ultrasonido para determinar si el tamaño y la forma del útero son adecuados para el procedimiento.

El procedimiento:

La ablación es un procedimiento breve. Algunas técnicas se realizan durante una cirugía ambulatoria, es decir, que no requiere quedarse una noche en el hospital y puedes regresar a casa el mismo día. Otras se hacen en el consultorio médico. Puede ser que el médico requiera dilatar el cuello uterino antes del procedimiento, esto se logra con medicamentos o con una serie de varillas que aumentan gradualmente en tamaño.

Durante la ablación no se hacen incisiones (cortes en la piel). La recuperación tarda aproximadamente 2 horas según el tipo de tratamiento para el dolor que se utilice. Este tratamiento dependerá del tipo de procedimiento de ablación, dónde se practica y lo que tu médico te recomiende. Pregunta a tu médico cuáles son tus opciones antes de someterse al procedimiento.

¿Cuáles son los diferentes métodos de ablación endometrial?

Métodos de ablación endometrial

 

 

  • Radiofrecuencia––Se introduce una sonda en el útero a través del cuello uterino. La punta de la sonda se expande hasta formar un dispositivo en forma de malla que envía energía de radiofrecuencia al revestimiento. La energía y el calor destruyen el tejido del endometrio lo cual se extrae por medio de aspiración.
  • Congelamiento––Se introduce una sonda delgada en el útero. La punta de la sonda congela el revestimiento del útero. La ecografía (ultrasonido) se usa para ayudar a orientar al médico durante el procedimiento.
  • Líquido térmico––Se introduce un líquido en el útero por medio de un histeroscopio. El líquido se calienta y permanece en el útero durante aproximadamente 10 minutos. El calor destruye el revestimiento.
  • Balón térmico––Se coloca un “balón” en el útero por medio de un histeroscopio. Se introduce un líquido caliente en el balón. El balón se expande hasta que toca los bordes del revestimiento del útero. El calor destruye el endometrio.
  • Energía de microondas––Se introduce una sonda especial en el útero a través del cuello uterino. La sonda aplica energía de microondas al revestimiento del útero y lo destruye.
  • Electrocirugía––La electrocirugía se realiza con un Un dispositivo telescópico delgado que se introduce en el útero. Éste tiene una varilla eléctrica con una punta de asa de alambre, de bola rodante o de bola con picos, que destruye el revestimiento del útero. Este método generalmente se hace en la sala de operaciones con anestesia general. No se usa con tanta frecuencia como los demás métodos.

El procedimiento de ablación conlleva ciertos riesgos:

  • Hay un riesgo mínimo de infección y hemorragia. El dispositivo que se usa puede atravesar la pared uterina o los intestinos.
  • Con algunos métodos, hay un riesgo de quemadura de la vagina, vulva y los intestinos.
  • En raras ocasiones, el líquido que se usa para expandir el útero durante la electrocirugía puede absorberse en el torrente sanguíneo. Esto puede provocar una situación grave. Para evitar este problema, la cantidad de líquido que se emplea se controla cuidadosamente durante el procedimiento.

Efectos secundarios menores de la ablación endometrial:

  • Cólicos, como dolores menstruales, durante 1–2 días
  • Secreción acuosa y poco espesa mezclada con sangre durante varias semanas. Esta secreción puede ser intensa durante 2–3 días después del procedimiento.
  • Necesidad de orinar con frecuencia durante 24 horas
  • Náuseas

Es probable que tu médico te recomiende guardar reposo durante 1 o 2 días. Pregunta sus recomendaciones de cuidados y cuándo podrás volver a llevar a cabo tus actividades cotidianas, así como aspectos particulares como hacer ejercicio, tener relaciones sexuales o usar tampones. Además, es importante programar consultas de seguimiento para evaluar tu recuperación.