Contraindicaciones al seno materno

Siempre el mejor alimento para un lactante es la leche materna de su madre, pero desafortunadamente hay algunas condiciones donde no es recomendable amamantar, por ejemplo los bebés:

  • ·Diagnosticados con galactosemia clásica: una enfermedad metabólica hereditaria donde hay deficiencia de la enzima que se encarga de transformar la galactosa (el azúcar de la leche) en glucosa que el cuerpo utiliza como energía. Por lo tanto estos niños no pueden tomar ningún tipo de producto lácteo, si lo hacen pueden presentar falla del riñón, daño al cerebro, crecimiento de su hígado. Actualmente esta enfermedad se puede detectar al nacimiento al realizarle el Tamiz Metabólico Neonatal.
  • Cuyas madres reciben tratamiento con radioterapia o que han sido expuestas a materiales radioactivos.
  • Cuyas madres están recibiendo quimioterapia.
  • Hijos de madres adictas a drogas.
  • Con mamás con lesiones activas de Herpes simple en los pechos.
  • Con madres padeciendo tuberculosis.
  • Con madres positivas para el virus linfotrópico humano de células T tipo 1 ó 2, que son virus vinculados con ciertos tipos de cáncer y con trastornos neurológicos en los adultos.

En algunos países como los Estados Unidos también está contraindicado amamantar a sus hijos si la madre es positiva para el Virus de la Inmunodeficiencia Adquirida (HIV).
Como verás realmente son muy pocos los motivos por los que la alimentación al seno materno no es una buena opción para los bebés.

Existen muchos mitos acerca de cuando no amamantar, entre ellos algunas enfermedades maternas comunes como el resfriado, infecciones bacterianas que requieran el uso de antibióticos, cuando la madre ha requerido de alguna cirugía durante el periodo de lactancia o padece Influenza entre otros; contrario a lo que podría suponerse es más beneficioso para el bebé seguir siendo alimentado por su madre que mediante fórmula, esto es porque su bebé ya estuvo expuesto al igual que ella a estos agentes, pero la madre ha empezado a producir anticuerpos que puede trasmitirle a su hijo a través de la leche protegiéndolo de la enfermedad.

Si la mamá que empieza con datos de resfriado o incluso de una influenza deja de amamantar a su bebé, le suspende los anticuerpos que está formando y es más probable que su hijito se enferme. Si la mamá se encuentra hospitalizada por alguna cirugía y los medicamentos que le administran no contraindican la lactancia, puede extraerse su leche y enviarla a casa para que se la den a su bebé.
Muchas madres alimentan a su bebé con leche materna sin ningún problema, pero hay ocasiones en las que se pueden enfrentar a situaciones que ponen en riesgo el suspender este tipo de alimentación para su bebé. A continuación mencionamos los problemas más frecuentes:

Congestión

Como sabrás, la producción de leche depende de la demanda que exista, por tal motivo, si no lactas o amamantas lo suficiente, tus senos tenderán a congestionarse. Aunque es muy normal y común que los senos se congestionen en los primeros días de lactancia, el congestionarse en exceso puede provocar inflamación de los conductos galactóforos y vasos sanguíneos del pecho. El mejor tratamiento consiste en drenar ambos senos maternos, ya sea de forma manual o mediante un extractor de leche. Es muy importante que le ofrezcas durante la lactancia ambos senos al bebé. Lo fundamental es tomar las cosas con calma y no desesperarse, esta situación es momentánea y de rápida resolución.

Pezones agrietados

Una de las principales quejas de la madre que amamanta son las dolorosas grietas del pezón que son más fácil prevenirlas que tratarlas; así que para evitar que las llegues a presentar:

  • Verifica que tu bebé esté succionando correctamente, si su boca no esta colocada adecuadamente cubriendo tanto pezón como areola, ocasionará que se formen pequeñas erosiones sobre la delicada piel del pezón que pueden transformarse en grandes grietas sangrantes y dolorosas.
  • No utilices jabones, cremas o lociones para limpiar tus senos ya que pueden contener sustancias o alcoholes que pueden resecar la piel. Los pezones solo deben lavarse con agua tibia.
  • No permitas que tu bebé te agarre de chupón. Sobre todo en los primeros días de vida de tu hijo, notarás que eventualmente se queda dormido al estarlo amamantando así que trata en la medida que se pueda de despertarlo para que esos 5 a 10 o hasta 15 minutos que lo amamantas se este alimentando efectivamente.
  • Mantén tus pezones secos. Varias veces al día deja tus senos al aire; algunas mujeres prefieren usar aire frío de una secadora de pelo que colocan a no menos de 30 cm del seno. Retira con un algodón húmedo los restos de saliva que quedan después de amamantar, para evitar irritaciones.
  • No utilices cremas sobre tus pezones que no recomiende tu médico, en caso de mucha resequedad es probable que solo te prescriba algún ungüento con lanolina.

Mastitis
Este término se refiere a una infección bacteriana de la glándula mamaria. Los síntomas incluyen un pecho inflamado, doloroso, caliente y rojo, además hay fiebre y malestar general.
Esta situación requiere comunicarse con el médico, sin olvidar mencionarle que deseas seguir amamantando, esto con la finalidad de que el pueda indicar un antibiótico que no traiga consecuencias al bebé mientras se alimenta.
Para sorpresa de muchas mamás, el tener una mastitis no necesariamente es indicación de suspender el seno materno, por lo que puede ser ciertas consideraciones que podrán combinar ambas situaciones. Ten en mente que la mastitis no le hará daño al bebé y la composición de la leche no va a cambiar, incluso a pesar de que tomes antibióticos.

Guarda reposo y trata de dormir lo suficiente, esto te ayudará a reponer las fuerzas para cuando lo requieras. El seguir amamantando incluso ayuda a drenar el seno y por lo tanto a evitar la diseminación de la infección a otras partes, además de que disminuye la congestión provocando alivio del dolor al bajar la tensión que ocasiona el seno inflamado.

Si hay evidencia de un absceso en el pecho entonces se suspende la lactancia temporalmente hasta drenarlo quirúrgicamente, pero puede continuarse con el seno no afectado.

Intolerancia a los alimentos consumidos por la madre
En algún momento de nuestras vidas, nos ha sentado mal algún alimento ingerido, del mismo modo, los alimentos que comes pueden provocar reacciones en tu bebé, ya que una parte de ellos pasa a través de la leche.
Estas reacciones pueden manifestarse en los niños como nerviosismo, mamando más de lo habitual o periodos de irritabilidad difíciles de consolar.

Es fácil confundir este problema con cólicos, una manera para poder diferenciarlos es que los verdaderos cólicos ocurren diariamente durante los tres primeros meses, el comportamiento provocado por la sensibilidad a determinados alimentos tiene lugar sólo cuando la madre consume el alimento responsable de la reacción adversa y desaparece en menos de veinticuatro horas.
En casos muy excepcionales, los bebés son alérgicos a la leche de vaca o a ciertos derivados lácteos que forman parte de la dieta de la madre, por lo que sufren cólicos prolongados cuando su madre consume alguno de estos productos.

La cafeína es otra sustancia que a veces crea problemas en los bebés. Parte de la cafeína que consume la madre pasa al bebé a través de la leche y puede provocar que el niño esté más irritable y quiera lactar más a menudo. Debido a que los lactantes no eliminan bien la cafeína, y tiende a acumularse en su organismo, podrías no notar ninguna molestia sino hasta que el bebé tenga 2 o 3 semanas de vida. Recuerda que la cafeína no solo esta en el café, existen productos como los refrescos, chocolates, bebidas de cacao e incluso algunos tés de hierbas la contienen.

Revisa todos estos factores desde antes de comenzar la etapa de lactancia con tu bebé, te puede ayudar a evitarlos y tener así, una mejor experiencia para ambos. Además recuerda que siempre que tengas alguna duda en relación a la alimentación de tu bebé, puedes llamar a tu médico ó acudir con el pediatra, ambos pueden resolver tus dudas para que continúes con una lactancia eficaz.