El embarazo múltiple

En el ser humano, el útero está capacitado para sostener y hacer crecer un solo bebé. En condiciones naturales 1 de cada 80 embarazos resulta en un embarazo gemelar y la posibilidad de un embarazo triple sin utilizar métodos de fertilización asistida es superior a 1 en cada 6,500 embarazos, sin embargo en la última década el uso de terapias de fertilización asistida ha aumentado considerablemente el número de embarazos múltiples y con ellos las posibles complicaciones maternas y del bebé.

En un embarazo normal ocurren cambios en el organismo maternos para adaptarse, en el caso de gemelos, estos cambios someten al organismo materno a un esfuerzo mayor y aumenta la posibilidad de que cualquier enfermedad materna, actividad física inadecuada o una alimentación deficiente sea el factor que dispara una complicación en la madre o en los bebés.

Entre las dificultades que ocurren con más frecuencia en los embarazos múltiples, se encuentran las nauseas y vómitos severos debido a la mayor producción hormonal que se inicia en etapas tempranas del desarrollo del bebé, y aunque tienden a disminuir como en todos los embarazos, sin un control adecuado con mayor facilidad se puede presentar una deshidratación.

Los cambios hormonales, del metabolismo del azúcar y los cambios de presión arterial hacen que en un embarazo múltiple, aumente el riesgo de una diabetes gestacional, una hipertensión o que se presenten sangrados durante el embarazo. Por estos mismos cambios es esperable que el incremento de peso en la madre sea en promedio 4 kilogramos más que en un embarazo normal.

Por lo general se espera que el bebé nazca en promedio en la semana 40, sin embargo en el caso de embarazos múltiples es poco frecuente que sobrepasen la semana 37 y en el caso de triples o cuádruples por lo general el nacimiento se presenta antes de la semana 33. Es por ello que uno de los problemas más frecuentes en embarazos múltiples es el riesgo un nacimiento prematuro. Ya sea por haber presentado una complicación o enfermedad materna que obligue a interrumpir el embarazo antes de tiempo, por una ruptura prematura de la bolsa amniótica o por haber iniciado contracciones prematuras por la sobre distensión del útero, y es en este grupo de bebés que nacen prematuros en donde se concentra la mayor cantidad de complicaciones. Es muy importante que en estos casos la madre sepa detectar un trabajo de parto prematuro desde su inicio para alcanzar a detenerlo.

Además de las dificultades asociadas a un nacimiento prematuro, los bebés que comparten el útero tienen el riesgo de que por comunicación entre las placentas de cada bebé o porque compartan la misma placenta se presente un Síndrome llamado Transfusión Feto-Feto que implica que el flujo sanguíneo de un bebé pase a otro poniendo en riesgo a ambos bebés. O que la placenta o la alimentación materna no sean suficientes para su crecimiento adecuado.

En la mayoría de las veces los embarazos gemelares se nacen por cesárea y solo en los casos donde ambos bebés se presenten de cabeza y pesos bajos, se puede pensar en un parto vaginal poniendo en una balanza los beneficios y los riesgos.

Un embarazo múltiple requiere de mayor vigilancia y cuidados, es en estos casos donde la comunicación y visitas con tu médico no deben faltar, ya que existen técnicas de vigilancia fetal para detectar los riesgos y corregir los factores que pueden poner en riesgo a los bebés o a la madre. La posibilidad de que en un embarazo múltiple los bebés nazcan sanos y se desarrollen normalmente depende en buena medida de una receta muy sencilla que tiene cuatro ingredientes. Una mamá comprometida, tu médico, médico neonatólogo entrenado para ayudar a los bebés en sus primeros días y un hospital con una unidad de Medicina Materno Fetal y Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales adecuadamente equipada.

Sin duda, el embarazo múltiple implica más atención y especiales cuidados, de la misma manera que implica mayores oportunidades de manifestar y presenciar el milagro del inicio de la vida.