Histerectomía

La histerectomía es una las cirugías más comunes en todo el mundo; tan sólo en los Estados Unidos se realizan más de 600,000 cirugías de este tipo anualmente y se espera que el número siga aumentando en los siguientes años.

Por las características propias de la cirugía, existen muchos mitos y desinformación sobre la misma lo que dificulta el entender a fondo por parte del paciente lo que puede esperar de una cirugía como esta.

Por definición la histerectomía implica la extirpación del útero. Con frecuencia, y dependiendo de diversos factores, la cirugía se puede extender a uno o ambos ovarios. Esta decisión se toma en base a edad, la existencia de problemas en los ovarios y la indicación de la histerectomía.

Las indicaciones más comunes para una histerectomía son: la miomatosis y la adenomiosis uterina, el sangrado uterino anormal, el prolapso uterino y la hipertrofia uterina. Todos estos trastornos, por lo general se traducen como dolor pélvico esporádico o continuo, sangrado menstrual anormal o molestias durante la actividad sexual.


A pesar de que la evidencia estadística claramente indica lo contrario, la Histerectomía se percibe por lo general como un procedimiento que causará mayores problemas de salud, que ocasionará depresión, pérdida de la respuesta sexual, o una sensación de vacío en la pelvis, agregando un importante estrés a la mujer que tiene que enfrentar este procedimiento. Además, la afectación de la fertilidad, en algunas culturas o situaciones particulares de alguna mujer, como aquella que aún no ha tenido hijos, puede ser un punto importante que afecte los resultados de la cirugía.

Un estudio del Dr. Kristen H. Kjerulff, publicado en la revista American Journal Obstet & Gynecology, analizó estos puntos investigando la impresión de más de mil pacientes sometidas a Histerectomía.

Después de dos años de seguimiento, el estudio demuestra que, después de una histerectomía y la aplicación adecuada de hormonas en el caso que se requieran, la calidad de vida de las pacientes mejoró considerablemente, al disminuir o desaparecer los síntomas que motivaron la cirugía.

Es importante considerar que aunque en muchos casos las patologías del útero no ponen en peligro la vida, interfieren de manera importante con la actividad diaria y la calidad de vida. Es por ello que algunas mujeres ante el miedo de la cirugía y sus consecuencias soportan los síntomas hasta un punto en donde el procedimiento es inevitable o los síntomas se vuelven intolerables.

Analizando este dato a uno y dos años de distancia de la cirugía, en el grupo investigado se encontró que, en más del 95% de las pacientes, la histerectomía corrigió por completo los problemas de acuerdo a lo esperado, y más del 87% de ellas consideraron que sus problemas fueron totalmente resueltos por la cirugía.

Este estudio concluye que: cuando la histerectomía se realiza con la indicación y técnica adecuadas y se aplica el tratamiento hormonal apropiado en el caso que se requiera después de la cirugía, la gran mayoría de las mujeres sometidas a una histerectomía tienen una impresión positiva de la cirugía y un adecuado control de los síntomas.

Contrario a lo que por lo general las pacientes perciben, en esta investigación no se encontraron alteraciones emotivas, ni de la sexualidad; de hecho, fue todo lo contrario, los pacientes reportan que al controlar los síntomas que afectaban la calidad de vida mejoraron en muchos de estos aspectos.

Cualquier cirugía implica riesgos y una adaptación del paciente a la misma; sin embargo, en el caso de una histerectomía, el miedo a alterar la sexualidad, la femineidad, a padecer una depresión o una menopausia adelantada, pueden alterar el control de los síntomas.

Es por ello de vital importancia que con esta cirugía, más que con ninguna otra, la paciente entienda lo que se puede esperar, el tiempo de recuperación, y sobre todo los resultados de estudios como éste, que demuestran que una histerectomía bien indicada y realizada, contrario a lo que se puede pensar, mejora la calidad de vida.

Es del todo recomendable que, las pacientes no queden con dudas del procedimiento, que ella y de preferencia en conjunto con su pareja acudan al médico para recibir toda la información que requieran y resolver todas las dudas que puedan tener. Es importante preguntar sobre los riesgos de la cirugía, los efectos a largo plazo, la técnica que será utilizada etc. Entre más conozcas de tu cirugía mejor te podrás adaptar a ella y más participarás en tu proceso de curación.